Aumenta la incidencia del estrés y ansiedad a más temprana edad, tras un año marcado por la crisis sanitaria y la incertidumbre

El especialista en Salud Mental de Clínica Tarapacá, Jorge Font, sostuvo que en los últimos dos años de pandemia, las restricciones sanitarias e incertidumbre económica y política han alterado la salud mental de los habitantes de la región, donde los jóvenes y adolescentes son uno de los grupos que más ha aumentado.

De acuerdo con datos de Clínica Tarapacá, del último trimestre, reflejan un aumento en trastornos de salud mental. Según reporta el recinto médico, en el período se evidenció un aumento de un 25% en las consultas de cefaleas por tensión; un 67% en el caso de estrés agudo y un 23% en trastornos por crisis de pánico. Un aspecto que preocupa a especialistas quienes advierten de una nueva pandemia de la salud mental.

Cifras nacionales ya anticipan que la zona norte es uno de los lugares con mayores tasas de problemas de salud mental con un 39,7%, respecto a todos los casos del país, según el Termómetro de la Salud Mental en Chile de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y la Universidad Católica (UC). Una realidad que preocupa considerando, también, que la crisis sanitaria ha dejado como consecuencia trastornos en salud mental en menores de edad y adolescentes.  

Al respecto, el especialista en Salud Mental de Clínica Tarapacá, Jorge Font, afirmó que durante este cierre de año se han visto incrementadas las atenciones en materia de salud mental de los adolescentes, quienes, de acuerdo a Font, “fueron uno de los grupos de la población más golpeados por las nuevas dinámicas que impuso la pandemia, por lo cual presentaron altos niveles de estrés, asociados principalmente a temores y angustias generadas por las vivencias durante este segundo semestre y el ingreso presencial del colegio”.

En este sentido, el recinto de salud declaró que en el último trimestre se ha visualizado un importante aumento en consultas por trastornos de ansiedad (66%); trastornos por estrés postraumático (83%) y problemas de cefaleas debido a tensión (17%).

Por otra parte, el especialista también indicó que el aumento de las consultas clínicas “dan cuenta de que casos de ansiedad y estrés tienen lugar cada vez a más temprana edad”, situación que tiene relación con el impacto de las restricciones sanitarias en el aumento de los niveles de estrés, y detalló que la reapertura a los espacios públicos y el surgimiento de la posibilidad de hacer deportes y socializar de manera más frecuente “ha contribuido en reducir los niveles de estrés que han experimentado en etapas previas a la pandemia”

UN AGOBIANTE FIN DE AÑO

El especialista de Clínica Tarapacá aseguró que el cierre de año, si bien para muchos puede significar un bálsamo, que abre la posibilidad de iniciar un período más relajado dada la suspensión de la actividad escolar y la proximidad de las vacaciones propias, para otros grupos de la población, supone un contexto de mayores niveles de estrés y ansiedad que en otros meses del año. “Esto se da a causa de encuentros familiares, preparativos de vacaciones, compra de regalos e incluso los resultados de las elecciones, puesto que se experimenta un agotamiento y cansancio que podría generar agobio y alteraciones en el ánimo que pueden ser fácilmente identificables”, puntualizó.

En tanto, Font se refirió a una serie de elementos a los que se puede prestar atención para identificar el padecimiento de estrés, y destacó que incluso es posible diferenciar los síntomas según la edad, pues “en el caso de los adultos es frecuente notar una variación en el apetito, la memoria y la impaciencia, mientras que los niños presentan mayor irritabilidad, una conducta desadaptativa que puede llegar a la autoagresión, además de estar más inquietos, más ansiosos y un aumento de su peso corporal, insomnio, junto con estar más en redes o pantallas”.

Finalmente, el especialista en Salud Mental entregó recomendaciones sobre cómo gestionar el estrés de fin de año con acciones, tales como “equilibrar  los espacios de tiempos dedicados, tanto al trabajo como al descanso o recreación, es decir, por medio de la realización de actividades físicas y la generación espacios de comunicación que permitan compartir con el entorno” y sugirió regular emociones y pensamientos negativos, expresando aquellos sentimientos de malestar que se puedan presentar, a fin de no aislarse y mantener la conexión con los otros.